3 de noviembre de 2026 | Cartagena, Bolívar| Sara Giraldo
Más de un año de preparación, 180 horas de formación académica y ocho módulos de liderazgo marcaron esta iniciativa que busca fortalecer las iglesias y preparar líderes comprometidos con la misión de llevar a más personas a los pies de Jesús.
El sábado 31 de octubre de 2026, en horas de la tarde, 176 líderes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día celebraron un importante logro académico y espiritual al culminar el Diplomado en Liderazgo Eclesiástico, un programa de 180 horas de formación desarrollado a través del Seminario Adventista Laico (SAL), del Instituto de Ministerio Hispano de Andrews University, institución adventista de educación superior ubicada en Estados Unidos.
La ceremonia de graduación se realizó en el Auditorio Elías Bechara Zainúm de la Universidad del Sinú, en Montería, y marcó la culminación de más de un año de preparación para líderes de esta zona del departamento de Córdoba. Los participantes recibieron certificados de asistencia y participación que acreditan el cumplimiento de los requisitos del diplomado, expedidos bajo el respaldo académico de Andrews University.
Un sueño pastoral hecho realidad
Esta iniciativa nació de la visión del pastor Walmer Guzmán, del Distrito Montería Central, quien, con la autorización y el respaldo de la Asociación del Caribe Colombiano, hizo realidad este proyecto de formación. La idea surgió mientras adelantaba sus estudios doctorales en Andrews University, donde conoció los programas académicos de la institución y vio la oportunidad de llevar esta experiencia educativa a los líderes de las iglesias de su región.
Lo que comenzó como un sueño se convirtió en una oportunidad de crecimiento académico y espiritual para 176 líderes, quienes asumieron el compromiso de prepararse para servir con mayor efectividad en sus congregaciones.
Ocho módulos para responder a los desafíos de la iglesia actual
El diplomado tuvo como objetivo fortalecer las competencias de los líderes locales mediante herramientas de investigación, argumentación y gestión eclesiástica, fundamentadas en la teología bíblica, los escritos de Elena de White y aportes de autores contemporáneos.
Durante las 180 horas de formación se desarrollaron ocho módulos académicos que abordaron temas fundamentales para el liderazgo cristiano: liderazgo en la Biblia y los escritos de Elena de White, dones espirituales, administración de conflictos, planeación estratégica para la iglesia local, gestión del cambio, modelos y estilos de liderazgo, autoridad y rendición de cuentas, y espiritualidad en el liderazgo.
El programa contó con la participación de diez docentes y una estructura curricular concertada y aprobada por el comité académico correspondiente.
Esta preparación buscó proporcionar herramientas prácticas para afrontar los desafíos que enfrentan las congregaciones, fortalecer el trabajo en equipo y promover un liderazgo fundamentado en el ejemplo de servicio de Jesucristo.
Más que un diploma, un compromiso con la misión
Aunque la ceremonia representó un importante reconocimiento académico, el propósito de esta iniciativa trasciende la obtención de un certificado. Para el pastor Guzmán, el verdadero impacto de este proceso se reflejará en la manera como los graduados pongan sus conocimientos al servicio de sus iglesias y comunidades «Confiamos en la gracia de Dios que se cree una pasión por el evangelismo en cada una de las iglesias, donde muchas almas puedan llegar a los pies de Jesús y expandir así el reino de Dios en esta tierra», expresó el líder del Distrito Montería Central.
Esta visión también es compartida por la administración de la Asociación del Caribe Colombiano. El pastor Demetrio Varela, presidente, destacó la importancia de la preparación de los líderes para el cumplimiento de la misión: «Una iglesia que prepara a sus líderes es una iglesia que se fortalece para cumplir la misión que Dios le ha confiado».
Por su parte, el pastor Yeison Alvis, secretario ejecutivo, expresó: «Será una bendición ver los frutos de esta formación reflejados en un liderazgo más efectivo y comprometido con la misión».
Asimismo, el hermano Odavis González, tesorero, resaltó el valor de impulsar este tipo de iniciativas: «Invertir en la preparación de nuestros líderes es invertir en el crecimiento y el futuro de la iglesia».
La expectativa es que estos 176 líderes contribuyan al fortalecimiento de sus congregaciones mediante una mejor planificación, una administración más efectiva de los desafíos eclesiásticos y un renovado compromiso con la predicación del evangelio.
Una experiencia que podría continuar
La culminación de este diplomado representa un importante avance en la formación del liderazgo adventista en Montería y abre la posibilidad de continuar promoviendo espacios de capacitación que fortalezcan el servicio y la misión de la iglesia.
Ante los resultados de esta primera experiencia, se contempla la posibilidad de desarrollar una nueva promoción durante 2027, brindando a otros líderes la oportunidad de acceder a una preparación académica y espiritual de esta naturaleza.
Más allá de los certificados recibidos, esta graduación reafirma el valor de invertir en la formación de hombres y mujeres comprometidos con el crecimiento de sus congregaciones y la predicación del evangelio.
Porque cuando un líder se prepara para servir, toda una iglesia tiene la oportunidad de crecer y avanzar en el cumplimiento de la misión.
Noventa pastores, entre administradores y pastores distritales, participaron como delegados de los campos locales de la Unión Colombiana del Norte en el Simposio Interamericano de Espíritu de Profecía, realizado en Medellín, Colombia. El encuentro reunió a especialistas para profundizar en temas bíblicos y teológicos relacionados con la identidad y la misión adventistas.
Del 22 al 24 de octubre, la Corporación Universitaria Adventista (UNAC), en Medellín, Colombia, fue sede del Simposio Interamericano de Espíritu de Profecía, un encuentro académico que reunió a especialistas en teología e historia adventista para estudiar el ministerio profético de Elena de White y reflexionar sobre temas como la justificación por la fe, la perfección cristiana y la misión de la iglesia.
Pastores y líderes adventistas reunidos durante el Simposio Interamericano de Espíritu de Profecía, que incluyó diez ponencias sobre temas teológicos vinculados con la identidad y la misión de la iglesia. Foto: Comunicaciones UCN.
El simposio, coordinado por el pastor Enrique Anaya, incluyó diez ponencias especializadas, espacios de preguntas y respuestas, oración y reflexión. La actividad se desarrolló de manera presencial y con transmisión en vivo, con el propósito de contribuir a la formación teológica de los líderes y brindar herramientas para orientar a las congregaciones frente a los desafíos doctrinales contemporáneos.
Profundizar en la Biblia para fortalecer la formación pastoral
Entre los expositores estuvieron el Dr. Ángel Guzmán, presidente del Seminario Teológico Adventista Interamericano (SETAI); el Dr. Juan José Andrade, vinculado a la Universidad de Montemorelos; el Dr. Félix Adid Cortés Valles, profesor de literatura del Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Adventista de la Universidad Andrews; el Dr. Abner Hernández; el Dr. Isaías Espinoza, director del área de Espíritu de Profecía de la División Interamericana; y el Dr. Jahisber Peñuela, rector de la UNAC.
En sus presentaciones, el Dr. Guzmán examinó la justificación por la fe en los escritos de Elena de White y la teología de la última generación. También destacó la importancia de fundamentar las creencias y prácticas de la iglesia en las Escrituras.
“Yo pienso que el tema esencial es la misión”, expresó Guzmán al referirse a las prioridades de quienes se preparan para el ministerio. Asimismo, enfatizó la necesidad de regresar a la Biblia y desarrollar la capacidad de explicar las creencias adventistas a partir de la Palabra de Dios.
Por su parte, el Dr. Félix Adid Cortés Valles abordó la perfección cristiana desde la perspectiva del Nuevo Testamento, a partir del encuentro de Jesús con el joven rico, y examinó la naturaleza humana de Cristo y el significado de la encarnación.
El Dr. Ángel Guzmán, presidente del Seminario Teológico Adventista Interamericano (SETAI), presenta una de las ponencias del Simposio Interamericano de Espíritu de Profecía, realizado en la Corporación Universitaria Adventista (UNAC), en Medellín, Colombia.Foto: Comunicaciones UCN.
Cortés Valles destacó que el estudio teológico también implica el desafío de comunicar sus enseñanzas de manera comprensible y relevante para las congregaciones, especialmente para las nuevas generaciones. “Tenemos ahora la responsabilidad de tomar ese mensaje, ese conocimiento y comunicarlo en formas efectivas para nuestros jóvenes”, señaló.
El académico también mencionó la importancia de profundizar en el estudio de la Palabra de Dios y comprender mejor la función del Espíritu Santo en la vida de la iglesia.
La programación incluyó, además, ponencias sobre los sellados después del fin del tiempo de gracia, la pedagogía del santuario y su relación con la educación adventista, el juicio previo al advenimiento, la santidad y la perfección en el Nuevo Testamento, el pecado en el ser humano y la vindicación del carácter de Dios.
Una fecha para recordar la historia del movimiento adventista
La realización del simposio en octubre permitió reflexionar sobre el significado histórico del 22 de octubre de 1844, fecha asociada con el Gran Chasco experimentado por quienes esperaban el regreso de Cristo en aquel momento.
El Dr. Isaías Espinoza explicó la importancia de distinguir entre el movimiento de creyentes que vivió aquel acontecimiento y la Iglesia Adventista del Séptimo Día como organización, establecida formalmente en 1863.
Los líderes y pastores participantes entonan el himno final durante la ceremonia de clausura del Simposio Interamericano de Espíritu de Profecía, en un momento de unidad y gratitud por las jornadas de estudio y reflexión compartidas. Foto: Comunicaciones UCN.
Esta perspectiva histórica invita a recordar el proceso de estudio de las Escrituras que marcó los orígenes del movimiento adventista y su búsqueda de una comprensión más profunda de las profecías bíblicas.
En su ponencia sobre el pecado en el ser humano, Espinoza abordó la condición humana y la necesidad de reconocer a Jesucristo como Salvador. Su presentación se relacionó con las reflexiones sobre la perfección cristiana y la teología de la última generación, asuntos que también fueron examinados por otros expositores.
Los espacios de preguntas y respuestas permitieron a los asistentes profundizar en los temas presentados y dialogar con los especialistas sobre sus implicaciones teológicas.
Formación que busca fortalecer a las congregaciones
De los participantes, 90 pastores —entre administradores y pastores distritales— asistieron como delegados de los campos locales de la Unión Colombiana del Norte. Su participación destacó la importancia de acercar la reflexión teológica a quienes acompañan y orientan a las congregaciones en sus respectivos territorios.
El encuentro buscó contribuir a una preparación ministerial que no se limite al conocimiento de las creencias adventistas, sino que también fortalezca la comprensión de sus fundamentos bíblicos y la capacidad de comunicarlos de manera clara y responsable.
El simposio también contó con transmisión en vivo para facilitar el acceso a las ponencias y ampliar el alcance de las reflexiones presentadas. Foto: Comunicaciones UCN.
El Pr. Libardo Vaca, presidente de la Asociación Centro Occidental, destacó la relación entre el estudio del Espíritu de Profecía, la identidad adventista y la proclamación del mensaje de los tres ángeles. También animó a los miembros a leer, con oración y el propósito de fortalecer su relación con Jesús, obras de Elena de White como El camino a Cristo y El Deseado de todas las gentes.
Por su parte, Demetrio Varela, presidente de la Asociación del Caribe Colombiano, resaltó las reflexiones sobre el carácter cristiano y recordó que su desarrollo debe manifestarse no solo en la vida personal, sino también en el amor al prójimo y el servicio a quienes lo necesitan.
Consagración, unidad y misión
La jornada final incluyó las ponencias sobre la última generación de creyentes y la vindicación del carácter de Dios, así como un espacio dedicado a los desafíos de la consagración, la unidad y la misión.
Las reflexiones del simposio destacaron la importancia de estudiar las Escrituras, comprender el ministerio profético de Elena de White en relación con la Biblia y promover una formación teológica que contribuya al crecimiento espiritual de la iglesia.
Líderes y pastores participan en un momento de oración durante el encuentro, que promovió la reflexión bíblica, la consagración y el compromiso con la misión de la Iglesia Adventista. Foto: Comunicaciones UCN.
Al concluir el encuentro, el desafío para los participantes fue llevar lo aprendido a sus respectivos campos de servicio, promoviendo una enseñanza fundamentada en la Palabra de Dios, una vida cristiana centrada en Cristo y una misión que se exprese mediante el testimonio y el servicio.
De esta manera, el simposio reafirmó la importancia de que el estudio teológico contribuya no solo a una mejor comprensión de las creencias adventistas, sino también a una fe activa, al servicio del prójimo y al cumplimiento de la misión de la iglesia.
26 de octubre de 2026 | Cartagena, Bolívar| Sara Giraldo
La Asociación del Caribe Colombiano celebra la organización de dos nuevas iglesias en su territorio: Valle de Beraca, en Cartagena, y Buen Pastor, en Valencia. Las ceremonias se realizaron los sábados 26 de septiembre y 10 de octubre de 2026, respectivamente, y marcaron una nueva etapa para estas congregaciones comprometidas con la predicación del evangelio.
Valle de Beraca pertenece al distrito Ebenezer, en Cartagena, liderado por el pastor Libardo Cuesta. Su ceremonia de organización fue presidida por el pastor Demetrio Varela, presidente de la Asociación del Caribe Colombiano.
La historia de esta congregación comenzó en 2022, cuando un grupo de miembros de la iglesia Gosén estableció una filial llamada La Hermosa. En 2023, al constituirse como grupo, adoptó su nombre actual, inspirado en el relato de 2 Crónicas 20 y en su significado: «lugar de bendición». Desde sus inicios, sus miembros han mantenido un compromiso con la consagración a Jesús y la proclamación de su Palabra.
Por su parte, la iglesia Buen Pastor pertenece al distrito Valencia, liderado por el pastor José Daniel Puentes. Su organización fue presidida por el pastor Yeison Alvis, secretario ejecutivo de la Asociación del Caribe Colombiano. Durante la jornada también se realizó la ordenación de 15 servidores entre ancianos, diáconos y diaconisas, fortaleciendo el liderazgo y el servicio de la congregación.
Buen Pastor nació por iniciativa de la Iglesia Central de Valencia, en el marco del proyecto «Cada iglesia, una iglesia», como respuesta a la necesidad de brindar atención espiritual en un nuevo sector. Aunque inicialmente algunos líderes sentían dificultad para desprenderse de su iglesia de origen, la necesidad de compartir a Jesús los motivó a asumir el desafío de establecer una nueva congregación.
Estas dos historias reflejan el esfuerzo de iglesias que han compartido sus líderes, sus dones y su tiempo para llevar el evangelio a más personas. La organización de Valle de Beraca y Buen Pastor fortalece la presencia adventista en sus comunidades y renueva el compromiso de sus miembros con la formación de discípulos y el servicio.
La Asociación del Caribe Colombiano agradece a Dios por estas nuevas iglesias y por cada creyente que contribuye al avance de la misión, llevando a otros la esperanza del pronto regreso de Jesús.
Del 26 de septiembre al 3 de octubre, la campaña evangelística reunió a la Iglesia Adventista en Medellín, la Universidad Adventista de Colombia y a cientos de voluntarios en una iniciativa que comenzó meses antes con visitación, estudios bíblicos y acompañamiento espiritual. El proceso registra 494 bautismos entre julio y octubre y cientos de personas que continúan siendo acompañadas.
Cuando Alba Hincapié comenzó a seguir por internet las reuniones de la campaña “Conexión Medellín, Esperanza que Renueva”, no se encontraba en el auditorio de la Universidad Adventista de Colombia (UNAC), donde se desarrollaba la programación. Sin embargo, el mensaje que escuchó a través de las plataformas digitales de Hope Media Colombia la llevó a comunicarse y expresar su deseo de entregar su vida a Cristo mediante el bautismo.
El bautismo fue uno de los momentos más significativos del proceso evangelístico de Conexión Medellín, una iniciativa que buscó acercar a más personas a Jesús y acompañarlas en sus decisiones de fe. Crédito: Comunicaciones UCN
A través de AWR Colombia, se estableció contacto telefónico con Alba y se coordinó su ceremonia bautismal para el 3 de octubre, durante el cierre de la campaña. La ocasión tuvo un significado especial: además de celebrar su decisión de seguir a Jesús, la comunidad adventista festejó junto a ella su cumpleaños.
La historia de Alba refleja uno de los principales alcances de Conexión Medellín, una iniciativa evangelística desarrollada del 26 de septiembre al 3 de octubre en las instalaciones de la Universidad Adventista de Colombia, con la participación de directores de departamentos de la Unión Colombiana del Norte, Asociación Centro Occidental, la Asociación Sur Occidental, la UNAC, pastores, obreros laicos y numerosos voluntarios.
Una campaña que comenzó meses antes
Aunque las reuniones centrales se realizaron durante una semana, el proyecto comenzó a gestarse aproximadamente un año antes y tomó forma mediante meses de oración, planificación, visitación y estudios bíblicos.
Durante los tres meses anteriores a la campaña, cerca de veinte obreros laicos trabajaron junto a los pastores de distrito en ambas asociaciones, con metas específicas de evangelismo y visitación. El proceso permitió identificar personas interesadas en estudiar la Biblia y establecer un sistema de seguimiento antes de que comenzaran las reuniones públicas.
La Iglesia Universitaria de la Universidad Adventista de Colombia fue uno de los espacios centrales de Conexión Medellín, realizada del 26 de septiembre al 3 de octubre de 2026. Crédito: Comunicaciones UCN
Como parte de esta estrategia se desarrolló una herramienta digital para registrar las visitas, los estudios bíblicos y las necesidades de las personas contactadas. De acuerdo con los registros presentados por los organizadores, se contabilizaron 1.728 visitas y 2.520 estudios bíblicos entre las dos asociaciones: 1.578 en la Asociación Centro Occidental y 942 en la Asociación Sur Occidental.
El sistema también registró 1.976 personas que solicitaron oración, apoyo espiritual o una visita. De ellas, 486 personas habían recibido estudios bíblicos y continuaban en proceso sin haber tomado todavía una decisión por el bautismo.
494 bautismos registrados durante el proceso evangelístico
Los resultados presentados por la organización señalan 494 bautismos registrados entre el 1 de julio y el 3 de octubre, como parte del proceso evangelístico relacionado con esta iniciativa.
La cifra comprende el trabajo realizado durante los meses previos y no únicamente las ceremonias efectuadas durante la semana de reuniones. Esta distinción permite dimensionar el propósito de la campaña: no se trataba solamente de reunir personas para escuchar predicaciones, sino de establecer un proceso de contacto, estudio bíblico, toma de decisiones y acompañamiento.
La predicación bíblica fue el eje de las reuniones de Conexión Medellín, cuyo mensaje central invitó a los asistentes a encontrar en Jesús una esperanza capaz de renovar sus vidas. Crédito: Comunicaciones UCN
Durante la semana de cierre, las reuniones principales se realizaron en la Iglesia Universitaria de la UNAC, mientras que el Auditorio Chapman permitió la retransmisión de la programación. Los organizadores estimaron que entre 700 y 800 personas se conectaron virtualmente.
En los diferentes espacios de la universidad también participaron equipos de logística, transporte, seguridad, comunicaciones, música, atención médica, registro y otras áreas. Los responsables señalaron que alrededor de 2.100 personas estuvieron involucradas presencialmente en los distintos espacios y equipos de la iniciativa, aunque esta cifra corresponde a una estimación que incluye participantes, niños y personas que prestaron servicio en las diferentes comisiones.
“Esperanza que Renueva” también alcanzó a los niños
Mientras los adultos participaban de las reuniones principales, los niños recibieron una programación evangelística propia en los salones del edificio Bolívar Rave y otros espacios destinados al Ministerio Infantil.
Según Isabel Aguilar, directora de Ministerio Infantil de la Unión Colombiana del Norte, aproximadamente 250 niños participaron en las diferentes programaciones. Cerca de 90 niños fueron bautizados durante los tres meses de trabajo vinculados a este proceso, y el acompañamiento continúa en las iglesias locales.
Cerca de 250 niños participaron en la programación especial de Ministerio Infantil vinculada a Conexión Medellín. Las actividades buscaron acercarlos a las enseñanzas de Jesús mediante experiencias participativas y adaptadas a su edad. Crédito: Comunicaciones UCN
La programación buscó que los niños pudieran relacionarse con el mensaje bíblico de una manera atractiva y participativa. Algunos de ellos, explicó Aguilar, nunca habían asistido a una iglesia.
“El mayor logro es que los niños hayan podido tener ese contacto directo”, señaló Aguilar, al destacar la oportunidad de acercar a los menores a Jesús mediante actividades especialmente diseñadas para ellos.
El propósito, agregó, va más allá de una campaña puntual: “Queremos que cada niño se convierta en un discipulador de otro niño”, con la expectativa de que los menores permanezcan vinculados a la iglesia y participen activamente en la misión.
Historias de esperanza en medio de la crisis
Entre los testimonios que marcaron la campaña está el de Deivy, quien atravesaba una situación económica difícil y había llegado a considerar quitarse la vida. Después de recibir una invitación para participar de las reuniones, comenzó a escuchar el mensaje presentado durante la campaña y decidió entregar su vida a Cristo mediante el bautismo.
Su experiencia fue una de las historias que, para los organizadores, muestran que detrás de cada número existe una persona que necesita esperanza y acompañamiento.
El testimonio de Alba también mostró que el alcance de la iniciativa trascendió las instalaciones de la universidad. La transmisión digital permitió que personas que no podían estar presencialmente siguieran las reuniones y establecieran contacto con la Iglesia.
Una misión compartida
Para hacer posible la campaña se conformaron comisiones encargadas de áreas como evangelismo, visitación, comunicaciones, registro, bautismos, ministerio infantil, transporte, seguridad, música y atención médica.
El pastor Johnny Rhenals, director de Evangelismo de la Unión Colombiana del Norte y coordinador de varias de las acciones de la iniciativa, destacó el valor del trabajo conjunto.
“Unidos, somos más fuertes, hacemos cosas más grandes”, afirmó Rhenals al evaluar la experiencia.
La oración y el acompañamiento personal formaron parte del trabajo evangelístico de Conexión Medellín, que incluyó visitas, estudios bíblicos y atención a las necesidades espirituales de los participantes. Crédito: Comunicaciones UCN
El coordinador explicó que la campaña permitió comprobar que la misión no depende únicamente de quienes aparecen en la plataforma. Personas encargadas del transporte, alimentación, recepción, comunicaciones, parqueadero, atención a los niños y otras tareas trabajaron simultáneamente para sostener las reuniones.
La iniciativa también permitió fortalecer la colaboración entre las dos asociaciones y la universidad. El propósito inicial era lograr un impacto que trascendiera a la comunidad adventista y alcanzara a personas de Medellín que todavía no tenían contacto con la Iglesia.
El nombre detrás de la misión
El concepto “Conexión Medellín” surgió precisamente de la visión de generar un proyecto de mayor alcance para la ciudad, integrando esfuerzos y buscando un impacto más amplio en la comunidad. Aunque inicialmente se contemplaron otros lugares de mayor capacidad, finalmente se decidió desarrollar la campaña en la UNAC y utilizar los recursos disponibles para fortalecer el trabajo evangelístico y la participación de los laicos.
El complemento “Esperanza que Renueva” estuvo estrechamente relacionado con el mensaje presentado por el pastor Monsalve durante la campaña.
Equipos de voluntarios apoyaron las labores de organización y logística de Conexión Medellín. La iniciativa articuló esfuerzos de las asociaciones Centro Occidental y Sur Occidental, la Universidad Adventista de Colombia y diferentes áreas de servicio. Crédito: Comunicaciones UCN
El cierre de una campaña, el comienzo de una nueva etapa
Para los organizadores, el 3 de octubre no representa el final de Conexión Medellín. Las cifras de seguimiento muestran que todavía hay cientos de personas que necesitan acompañamiento, estudios bíblicos y atención pastoral.
Los 486 estudiantes de la Biblia que continúan en proceso, junto con las personas que solicitaron oración, visitas o apoyo espiritual, representan un nuevo desafío para las iglesias y los equipos que participaron de la campaña.
La experiencia deja también una convicción compartida entre los participantes: cuando la Iglesia trabaja unida, cada talento puede convertirse en una herramienta para llevar esperanza.
La campaña terminó, pero las historias continúan. Para quienes participaron en su organización, el verdadero resultado no se mide únicamente en las reuniones realizadas o en las decisiones registradas, sino en el acompañamiento que ahora permitirá que esas decisiones se conviertan en una relación permanente con Jesús.
Conexión Medellín, Esperanza que Renueva, deja así una invitación a continuar llevando el evangelio allí donde existen personas que necesitan escuchar que, aun en medio de las dificultades, en Cristo hay esperanza para comenzar de nuevo.
Del 6 al 12 de septiembre, voluntarios de diferentes lugares de Colombia se unieron en Santa Marta para servir a la comunidad mediante obras de infraestructura, atención en salud y evangelismo. La experiencia dejó espacios renovados, familias atendidas y 48 personas bautizadas, entre ellas dos vinculadas directamente al grupo de Misión CALEB
Durante una semana, del 6 al 12 de septiembre, Santa Marta fue escenario de una experiencia en la que el servicio cristiano tomó forma en caminos, escuelas, iglesias, hogares y comunidades. Misión CALEB 2026 reunió a personas que llegaron dispuestas a entregar su tiempo, sus recursos y sus capacidades para servir a otros.
El pastor Omar Piña, departamental de Jóvenes de la Unión Colombiana del Norte, y el pastor Mauricio Buitrago participan en la apertura de Misión CALEB 2026 en Santa Marta, Colombia. Foto: Comunicaciones UCN
La iniciativa contó con 205 personas registradas y desarrolló diferentes frentes de trabajo comunitario y evangelístico. Uno de los resultados más significativos se produjo en el ámbito espiritual: se realizaron 10 campañas evangelísticas que culminaron con 48 bautismos. Entre ellos, dos correspondieron a personas vinculadas directamente al grupo de CALEB.
Para los organizadores, este resultado refleja uno de los énfasis que se busca fortalecer en esta nueva etapa de la iniciativa: unir el servicio comunitario con el evangelismo. Misión CALEB representa la continuidad de un proyecto que anteriormente era conocido como Misión Transforma y que ahora busca desarrollar bajo una identidad común un mayor énfasis evangelístico junto al trabajo de servicio.
Una decisión que comenzó con una conversación
Entre quienes participaron en la experiencia estuvo Raúl Castro que, durante la semana, decidió reconciliarse con Dios y con la iglesia.
Los mensajes presentados en el auditorio de la finca La Floresta fueron determinantes en su proceso. “Cada mensaje llegó a mi corazón y esto hizo que reconsiderara la situación en la que me encontraba y volviera a reconciliarme con Dios y con la iglesia”, relató.
El pastor Adolfo Díaz bautiza a uno de los voluntarios que, durante la experiencia de Misión CALEB, decidió reconciliarse con Dios y con la iglesia. Foto: Comunicaciones UCN
Sin embargo, el proceso no ocurrió solamente desde una plataforma. Las conversaciones con otros voluntarios también tuvieron un papel importante.
“Varios compañeros voluntarios que también estaban conmigo allí fueron utilizados por el Espíritu Santo para que hablaran de corazón a corazón y también influyeran en esta decisión que el sábado tomé”, explicó.
El participante reconoció que, aunque consideraba que Dios ya había obrado en su vida, todavía necesitaba dar un paso de reconciliación con la iglesia.
“Dios ya había hecho su obra en mí, me había perdonado por el error que había cometido, pero ahora faltaba dar el paso de reconciliarme con la iglesia para poder estar en paz y volver a estar bien en la iglesia con los hermanos y con Dios”, afirmó.
Al recordar la experiencia, Raúl destacó una enseñanza que quedó como parte de su testimonio: “A pesar de las circunstancias y las dificultades debemos siempre estar dispuestos a conquistar la montaña”.
Cuando una profesión se convierte en una ofrenda
La misión también encontró una expresión concreta en el trabajo de Omar Jiménez, ingeniero civil que participó como encargado del proyecto de construcción de una placa huella en La Floresta, campamento adventista.
Jiménez decidió donar su trabajo profesional. Su motivación, explicó, nació de su comprensión de que las capacidades recibidas pueden ser utilizadas para servir a Dios y al prójimo.
El pastor Adolfo Díaz bautiza a uno de los voluntarios que, durante la experiencia de Misión CALEB, decidió reconciliarse con Dios y con la iglesia. Foto: Comunicaciones UCN
“Todo lo que hagamos, dice la Palabra de Dios, hacerlo con el corazón, como para Dios y no para los hombres, porque de Dios recibiremos recompensa. Fue el motivo principal”, expresó.
Para el ingeniero, su profesión tiene un significado que va más allá de un título académico. Recordó que no tenía los recursos económicos para formarse profesionalmente y atribuye a Dios el camino que le permitió convertirse en ingeniero civil.
“Mi título se lo debo principalmente a Dios. Yo no tenía dinero para obtener esta profesión y entiendo que Dios preparó el camino para poder formarme como ingeniero civil y poner mis conocimientos al servicio de las personas de esta comunidad a través de Misión Caleb”, señaló.
Por eso, al encontrarse con la necesidad de la comunidad, entendió que podía responder desde aquello que había aprendido.
“Un título profesional no es solo un logro personal, es una herramienta que Dios me confió para ser un instrumento de su amor y de su gracia aquí en la tierra”, afirmó.
La obra alcanzó aproximadamente 83 metros de placa huella, una de las intervenciones de mayor magnitud realizadas durante la experiencia en La Floresta.
Voluntarios de Misión CALEB participan en una jornada de recolección de residuos en la playa de Taganga, como parte de las acciones de servicio y cuidado del medio ambiente. Foto: Comunicaciones UCN
Para Jiménez, ver terminada la obra y pensar en el beneficio que tendrá para las familias de Mato Giro y el campamento La Floresta produjo una satisfacción que, según sus palabras, no puede compararse con una retribución económica.
“Poner mi profesión al servicio de Dios, al servicio del prójimo, es la forma más sincera que tengo de devolver un poco de todo lo que Dios ha hecho por mí”, expresó.
Un sermón que se predicó con acciones
La actitud de los voluntarios también produjo una reacción inesperada entre trabajadores que participaron en la construcción.
Algunos de ellos inicialmente cobraban por su trabajo. Sin embargo, durante la semana conocieron más de cerca a los voluntarios y descubrieron que muchas de estas personas habían pagado sus propios gastos para viajar hasta Santa Marta, alimentarse y participar en la experiencia de servicio.
La situación llevó a varios trabajadores a replantear su propia participación. Andrés Camilo Cervantes Quiñones, quien estuvo vinculado al grupo de trabajadores de la obra, explicó que comenzaron a preguntarse por qué ellos debían cobrar si los voluntarios estaban pagando para poder servir.
Una voluntaria brinda atención a una persona durante la ExpoSalud, iniciativa que acercó servicios y orientación en salud a habitantes de la comunidad de Santa Marta. Foto: Comunicaciones UCN
“Nosotros como que; si nosotros estamos cobrando, ¿por qué no hacemos lo mismo? No importa que no seamos de la iglesia. Y así fue, así lo hicimos”, relató.
La experiencia produjo en ellos una nueva disposición hacia el servicio y permitió compartir más de cerca con los voluntarios.
Este episodio fue descrito por los participantes como una expresión de que el mensaje cristiano también puede comunicarse mediante las acciones. La frase “somos el sermón sin hablar” resumió el impacto que produjo aquella actitud.
Espacios que recuperaron esperanza
El trabajo de Misión CALEB se extendió a diferentes sectores de Santa Marta. Además de la placa huella, los voluntarios desarrollaron proyectos en cuatro iglesias y realizaron trabajos de adecuación, pintura, construcción y mejoramiento de diferentes espacios.
Uno de los proyectos alcanzó al Centro de Educación Distrital La Hermosa, donde se realizaron trabajos de restauración y adecuación para mejorar las condiciones de los estudiantes.
Voluntarios realizan labores de limpieza y mantenimiento de abanicos en el Centro de Educación Distrital La Hermosa, como parte de las acciones de servicio desarrolladas durante Misión CALEB. Foto: Comunicaciones UCN
La transformación generó una respuesta especial entre los niños, docentes y familias de la institución. Una de las expresiones que quedaron como recuerdo de la intervención fue la de un estudiante que manifestó:
“Ahora sí me va a dar más ganas, más gusto venir a mi colegio”.
La respuesta de la comunidad educativa reflejó que las obras no fueron percibidas únicamente como mejoras físicas, sino como una muestra de solidaridad que generó esperanza.
Atender a la persona de manera integral
El servicio también llegó directamente a los hogares. Los voluntarios realizaron visitas en la comunidad e identificaron 35 familias que posteriormente recibieron canastas de alimentos y participaron en una brigada de salud.
La jornada incluyó orientación sobre hábitos saludables, toma de signos vitales, recomendaciones de alimentación, masajes, atención psicológica y consejería espiritual.
El pastor Josué Torres, presidente de la Asociación del Atlántico, entrega un mercado a una familia durante la ExpoSalud, en el marco de las acciones de servicio comunitario de Misión CALEB. Foto: Comunicaciones UCN
La visión de servicio integral también se expresó mediante acciones de cuidado ambiental. En La Floresta se sembraron aproximadamente 1.800 plantas y se realizó una jornada de limpieza de un tramo del río.
De esta manera, profesionales, jóvenes, adultos y personas mayores encontraron diferentes maneras de contribuir. Algunos participaron en construcción; otros, en jardinería, salud, pintura, atención a las familias o actividades evangelísticas.
Una misión que busca seguir creciendo
La experiencia fue coordinada con la participación de líderes de jóvenes, entre ellos Omar Piña, departamental de Jóvenes de la Unión Colombiana del Norte, y el pastor Javier Miranda, director de Jóvenes de la Asociación del Atlántico, junto con la administración de esta asociación y directores de jóvenes de los otros campos.
El desarrollo de Misión CALEB también contó con el respaldo de la administración de la Unión Colombiana del Norte, que acompañó esta iniciativa de servicio y evangelismo. Este apoyo permitió fortalecer la articulación entre los diferentes niveles de la organización de la Iglesia y sumar esfuerzos para atender las necesidades identificadas en las comunidades de Santa Marta.
El pastor Gonzalo Cardona, presidente de la Unión Colombiana del Norte, junto a su esposa, Isabel Aguilar, portan los suéteres oficiales de Misión CALEB durante su participación en esta iniciativa de servicio y evangelismo. Foto: Comunicaciones UCN
La participación conjunta de la Unión, la asociación y los líderes de jóvenes reflejó el carácter colaborativo de Misión CALEB, en el que diferentes áreas y personas aportaron recursos, capacidades y liderazgo para que el servicio comunitario y el evangelismo avanzaran de manera integrada.
Para quienes impulsan Misión CALEB, el desafío es continuar fortaleciendo la relación entre el servicio y el evangelismo. La experiencia de Santa Marta mostró que una obra comunitaria puede abrir puertas para establecer relaciones, escuchar a las personas y compartir el mensaje cristiano.
Los organizadores también proyectan un crecimiento progresivo de la iniciativa. Después de los 205 registros de esta edición, la meta planteada es alcanzar alrededor de 500 participantes en la próxima experiencia y continuar ampliando el alcance en los años siguientes.
Más que una semana de trabajo, Misión CALEB 2026 dejó historias que muestran diferentes formas de vivir la misión. Un voluntario encontró un camino de reconciliación con Dios y con la iglesia. Un ingeniero entendió su profesión como una herramienta confiada por Dios para servir. Trabajadores de la comunidad decidieron renunciar temporalmente al cobro de su labor después de conocer el espíritu de los voluntarios. Y familias recibieron apoyo en sus necesidades materiales, físicas y emocionales.
Voluntarios de diferentes lugares de Colombia se reúnen durante Misión CALEB 2026 en Santa Marta, unidos por el propósito de servir a la comunidad y compartir el mensaje de esperanza en Cristo. Foto: Comunicaciones UCN
En Santa Marta, los espacios fueron transformados, pero también las personas que participaron y fueron alcanzadas por el servicio.
Como expresó Omar Jiménez, “la vida tiene un verdadero propósito cuando se invierte con amor, cuando se invierte en el servicio a los demás”.
Misión CALEB dejó así una invitación que trasciende una actividad puntual: poner los dones, las profesiones, el tiempo y las manos al servicio de Dios y del prójimo. Porque cuando el evangelio se convierte en acciones concretas, las palabras encuentran un espacio para ser escuchadas y las vidas pueden encontrar esperanza.
23 de septiembre de 2026 | Cartagena, Bolívar| Sara Giraldo
El pasado sábado 19 de septiembre, las iglesias adventistas de Cartagena se unieron para celebrar el Día Mundial del Conquistador 2026, llevando un mensaje de fe y esperanza a diferentes sectores de la ciudad. Bajo el lema «Habla, Señor», inspirado en la historia bíblica del joven Samuel, los adolescentes protagonizaron una jornada de evangelismo y servicio comunitario, durante la cual distribuyeron literatura cristiana, compartieron mensajes de esperanza y elevaron oraciones por las personas en centros comerciales, lugares turísticos y otros espacios públicos.
Estas actividades permitieron a los conquistadores poner en práctica los principios cristianos que aprenden en sus clubes, reafirmando su compromiso de escuchar la voz de Dios y responder a su llamado mediante acciones de amor y servicio al prójimo.
Después de las actividades evangelísticas, los conquistadores se dieron cita a las 3:00 de la tarde en el polideportivo del Centro Recreativo El Edén, donde se realizó un encuentro especial que reunió a aproximadamente 600 personas, entre ellas 420 conquistadores de las diferentes iglesias adventistas de Cartagena.
La celebración contó con la presencia del presidente de la Asociación del Caribe Colombiano, pastor Demetrio Varela, y del secretario ejecutivo, pastor Yeison Alvis. La programación fue coordinada por los pastores de la ciudad de Cartagena, en compañía del departamental de Jóvenes de la Asociación del Caribe Colombiano, pastor Bruno Villegas.
El encuentro inició con la presentación de la Banda de Paz del Colegio Adventista de Cartagena, seguida de un concierto que contó con la participación especial del cuarteto Zión, invitado desde la ciudad de Medellín. También se presentaron Los Marchan, el dúo conformado por Sara y su padre Gustavo, la solista Lorena de la Hoz y el coro Vox Nova, integrado por jóvenes de diferentes iglesias adventistas de la ciudad.
A través de sus interpretaciones, los participantes compartieron mensajes de fe y esperanza, haciendo de la música un instrumento de alabanza y testificación.
Más allá de la celebración, esta jornada permitió fortalecer la unidad entre las iglesias adventistas de Cartagena y reafirmar el compromiso de los conquistadores con la misión de compartir el evangelio.
La Asociación del Caribe Colombiano expresa su gratitud a Dios por la dedicación de los conquistadores y reconoce la valiosa labor de los directores, consejeros, instructores, pastores y demás líderes que hicieron posible esta iniciativa.
La unión de las iglesias adventistas de Cartagena demostró que los conquistadores no solo se preparan para servir a Dios en el futuro, sino que hoy son protagonistas activos de la misión, llevando esperanza a sus comunidades y compartiendo el amor de Jesús con quienes los rodean.
21 de septiembre de 2026 | Cartagena, Bolívar| Sara Giraldo
Bajo el lema «Habla, Señor», cientos de conquistadores participaron en actividades espirituales, evangelísticas y de servicio comunitario, compartiendo el amor de Dios y reafirmando su compromiso con la misión de la iglesia.
El sábado 19 de septiembre, las iglesias y distritos de la Asociación del Caribe Colombiano se unieron a la celebración del Día Mundial del Conquistador 2026. Durante esta jornada, los adolescentes y líderes de los clubes participaron en cultos especiales, predicaciones, jornadas de oración, distribución de literatura cristiana y actividades de impacto comunitario, llevando mensajes de fe y esperanza a las personas de su entorno.
El lema de este año, «Habla, Señor», estuvo inspirado en la historia bíblica de Samuel, quien, siendo aún joven, aprendió a reconocer la voz de Dios y respondió con disposición a su llamado. A partir de esta experiencia, los conquistadores fueron invitados a fortalecer su relación con Jesús, escuchar su Palabra y comprender que su edad no es un impedimento para servirle y compartir el evangelio.
Las actividades también destacaron el propósito del Club de Conquistadores como un ministerio que contribuye a la formación espiritual, física, mental y social de los adolescentes. Mediante el aprendizaje, el compañerismo y el servicio, sus integrantes desarrollan valores y habilidades que los preparan para ejercer un liderazgo cristiano en sus hogares, iglesias y comunidades.
La Asociación del Caribe Colombiano expresa su gratitud a Dios por la dedicación y el entusiasmo de los conquistadores de su territorio. Asimismo, reconoce la labor de los directores, consejeros, instructores, pastores y familias que acompañan su crecimiento y los animan a participar activamente en la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Esta celebración deja una invitación a continuar cultivando una relación cercana con Jesús y a compartir su amor mediante acciones concretas. Con el ejemplo de Samuel, cada conquistador es llamado a mantener un corazón dispuesto a escuchar y servir: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».
14 de septiembre de 2026 | Cartagena, Bolívar| Sara Giraldo
La misión adventista continúa avanzando en la ciudad de Cartagena. Valle de Salem fue organizada oficialmente como iglesia, en una emotiva ceremonia que reunió a miembros y visitantes para celebrar este importante paso en la expansión de la Iglesia Adventista en la ciudad.
Valle de Salem surgió como fruto del trabajo misionero de la Iglesia Adventista Galilea. A través de un proceso de fortalecimiento espiritual, servicio y compromiso de sus miembros, el grupo fue consolidándose hasta alcanzar las condiciones necesarias para ser constituido oficialmente como iglesia.
La ceremonia fue presidida por el Pr. Yeison Alvis, secretario ejecutivo de la Asociación del Caribe Colombiano, en compañía del Pr. Armando Torres, pastor del Distrito Cartagena Oriental, quienes acompañaron a la hermandad en este significativo acontecimiento.
Durante la programación también se realizó la ordenación de los ancianos que asumirán el liderazgo espiritual de la nueva iglesia, así como de diáconos y diaconisas, quienes servirán en las diferentes áreas de la congregación.
La jornada estuvo marcada por un ambiente de celebración y gratitud. El templo recibió a una numerosa hermandad que participó con alegría de este momento especial. La intervención del coro de la iglesia también hizo parte de una programación en la que la alabanza y la emoción acompañaron la celebración.
Una iglesia que da origen a otra iglesia
La organización de Valle de Salem refleja uno de los principios de multiplicación que impulsa la Iglesia Adventista a nivel mundial: que cada iglesia contribuya al establecimiento de una nueva congregación.
La experiencia de Galilea y Valle de Salem evidencia este propósito. De una iglesia establecida surgió una nueva comunidad de creyentes que, mediante el acompañamiento, el discipulado y el trabajo misionero, hoy inicia una nueva etapa como iglesia organizada.
De esta manera, la Asociación del Caribe Colombiano continúa fortaleciendo la expansión de la Iglesia Adventista en su territorio, promoviendo congregaciones que no solo crezcan, sino que también se multipliquen y lleven el mensaje de esperanza a nuevas comunidades, bajo la visión “Cada iglesia, una iglesia”.
La organización de Valle de Salem representa así un nuevo paso en el cumplimiento de la misión en Cartagena y, al mismo tiempo, el desafío de continuar formando discípulos, sirviendo a la comunidad y dando origen a nuevas congregaciones.
Más de 500 personas participaron del Congreso de SIEMA de la Unión Colombiana del Norte, realizado del 4 al 6 de septiembre en el Campamento La Floresta. Bajo el lema “Restauradas”, el encuentro fortaleció la vida espiritual, la comunión y el compromiso de las esposas de pastores y líderes con la misión de Dios.
Del 4 al 6 de septiembre, el Campamento La Floresta, cerca de Santa Marta, recibió a participantes del Congreso de SIEMA de la Unión Colombiana del Norte (UCN), en un encuentro diseñado para fortalecer la vida espiritual y reafirmar el papel de la mujer esposa de pastor en el servicio cristiano.
El congreso reunió a 523 asistentes, entre ellos 287 esposas de pastores, quienes llegaron desde diferentes regiones del territorio de la UCN para compartir tres días de adoración, capacitación, oración y comunión.
Las participantes disfrutaron de espacios de comunión y adoración durante los tres días del Congreso de SIEMA, bajo el lema “Restauradas”. Foto: Comunicaciones UCN.
Bajo el lema “Restauradas”, las participantes fueron invitadas a detenerse en medio de sus responsabilidades cotidianas para permitir que Dios renovara sus fuerzas y reafirmara en ellas el llamado al servicio.
El programa contempló momentos de alabanza, oración, meditación, presentación de los capítulos de SIEMA de los diferentes campos, seminarios y espacios de reflexión. También se abordaron temas relacionados con la salud integral de la mujer y el fortalecimiento de su vida espiritual.
Entre las actividades se destacó la participación de Leticia de los Santos, directora de SIEMA de la División Interamericana, quien fue invitada especial al encuentro.
Una experiencia que reafirmó el llamado
Para Yadis Quintero Roa, de la Asociación del Noreste Colombiano, quien sirve en el distrito Getsemaní de Villa del Rosario, cerca de Cúcuta, uno de los mayores aprendizajes fue recordar que Dios debe ocupar el centro de cada aspecto del ministerio.
“Lo que más me impactó de este congreso de SIEMA es reconfirmar que Dios está al frente de todo lo que hacemos, que Él puede lo imposible y puede estar presente en nuestro ministerio. Puede ser todo lo que nosotros necesitamos; no necesitamos ir a ningún otro lado. Allí, a sus pies, está todo lo que una familia pastoral puede necesitar en este caminar a la eternidad”.
Las participantes tuvieron espacios de reflexión y oración enfocados en la familia, las necesidades personales y la confianza en Dios. Foto: Comunicaciones UCN.
Su testimonio refleja el propósito espiritual que marcó el encuentro: recordar que quienes acompañan el ministerio pastoral también necesitan espacios para fortalecer su relación personal con Dios y encontrar en Él nuevas fuerzas para continuar sirviendo.
“Somos sus hijas amadas”
Desde Quibdó, Jocelyn Vidal, del Distrito Central, participó del congreso y describió la experiencia como un tiempo de renovación espiritual.
Participantes del Congreso de SIEMA compartieron un momento de alabanza durante el encuentro realizado en el Campamento La Floresta, Santa Marta. Foto: Comunicaciones UCN.
“Me siento muy complacida, renovada a través de esta experiencia de estos tres días aquí en este congreso. Siento que el Señor nos ha hablado poderosamente para ratificarnos el llamado que junto a nuestros esposos decidimos asumir y, sobre todo, para recordarnos que somos sus hijas amadas y que tenemos un lugar en el servicio de la obra de Dios”.
Las palabras de las participantes evidencian uno de los énfasis del encuentro: reconocer a cada mujer no solamente por su rol dentro de la familia pastoral o de la iglesia, sino como una hija de Dios con un lugar y un propósito dentro de la misión.
Un congreso para agradecer
Más allá de la capacitación y los espacios de renovación espiritual, el congreso tuvo un propósito especial: agradecer a las esposas de los pastores por su entrega y servicio a la obra de Dios.
La Hna. Isabel Cristina Aguilar, directora de SIEMA de la UCN, explicó que el encuentro fue una manera de reconocer la labor que estas mujeres realizan junto a sus esposos y en las diferentes congregaciones.
“El principal propósito de nuestro congreso de SIEMA era poder agradecer, agradecer de manera muy especial a nuestro cuerpo ministerial, especialmente a las esposas de los pastores, que la mayoría de ellas no son nuestras empleadas, pero trabajan para Dios de manera muy entregada al ministerio”.
Representantes de los diferentes campos locales participaron en el congreso, compartiendo la experiencia y el trabajo que desarrollan en sus respectivos campos. Foto: Comunicaciones UCN.
La Hna. Isabel resaltó que, aunque muchas de estas mujeres no tienen una vinculación laboral con la Iglesia, desarrollan un ministerio de servicio constante en sus comunidades.
“Lo único que podemos como iglesia, como institución, es agradecerles por esa labor preciosa que realizan cada sábado en las diferentes iglesias de sus distritos. Muchas gracias, queridas compañeras, por el gran ministerio que realizan”.
Este reconocimiento también se proyecta hacia un compromiso de acompañamiento permanente por parte de la UCN. Según Aguilar, la Unión ha establecido como prioridad mantener una conexión cercana con las esposas de los pastores, reconociendo que cumplen un papel estratégico en el desarrollo de la misión.
Acompañamiento a las familias pastorales
Como parte de este compromiso, la UCN contempla capacitación permanente, educación virtual, acompañamiento en reuniones ministeriales, visitación a los hogares de las familias pastorales y atención especial para los hijos de los pastores y sus esposas.
“En la Unión Colombiana del Norte hemos programado mantener una conexión muy íntima con las esposas de los pastores, porque son un eje estratégico para el desarrollo de la misión, para el cumplimiento del apoyo a nuestros esposos”, señaló Isabel.
La directora de SIEMA también destacó la disposición de la Unión para acompañar a las familias pastorales ante diferentes necesidades.
“Tenemos una línea abierta aquí desde la Unión Colombiana del Norte para que cualquier necesidad que cualquier esposa de pastor o pastor inclusive tenga desde su campo pueda contar con nosotros y pueda simplemente pedir la ayuda que aquí estaremos dispuestos para ayudarles en todo cuanto necesiten”.
La Hna. Isabel Cristina Aguilar, directora de SIEMA de la UCN, y la Sra. Leticia De los Santos, directora de SIEMA de la División Interamericana, participan juntas de un momento de oración durante el Congreso SIEMA UCN, en Santa Marta. Foto: Comunicaciones UCN.
De esta manera, el Congreso de SIEMA se convirtió no solamente en un espacio de encuentro, sino también en una expresión concreta del compromiso de la Iglesia con el cuidado, fortalecimiento y acompañamiento de las familias pastorales.
Fortalecimiento espiritual y ministerial
El programa incluyó además seminarios relacionados con diferentes dimensiones de la vida de la mujer. También se desarrollaron actividades de integración y el concurso final del libro Calma, en el que participaron representantes de los tres primeros lugares de cada campo.
La organización estuvo a cargo de Isabel Cristina Aguilar, directora de SIEMA de la UCN, con el apoyo de las administraciones de la Unión y los campos locales. Al finalizar el encuentro, las participantes regresaron a sus lugares de origen con el desafío de llevar consigo lo recibido durante estos días y continuar sirviendo desde una relación más profunda con Cristo.
El lema “Restauradas” dejó así un mensaje que trasciende el evento: antes de ser llamadas a restaurar, acompañar y servir a otros, las mujeres también necesitan acercarse a Jesús y permitir que Él restaure sus propias vidas.
2 de septiembre de 2026 | Cartagena, Bolívar| Sara Giraldo
La educación también puede convertirse en una oportunidad para servir, compartir la fe y llevar esperanza más allá de las aulas. Así lo demostraron los estudiantes del Colegio Adventista de Cartagena durante su Semana Cultural, realizada del 18 al 21 de agosto, una jornada que integró aprendizaje, arte, creatividad, tecnología, actividad física y formación espiritual.
Durante varios días, los estudiantes participaron en exposiciones, actividades académicas, experiencias didácticas, presentaciones artísticas, proyectos tecnológicos y espacios de integración en distintas áreas del conocimiento. Estas iniciativas les permitieron fortalecer sus habilidades, compartir lo aprendido y demostrar sus talentos de una manera práctica y creativa.
Uno de los momentos más significativos se vivió durante el cierre de la Semana Cultural, cuando estudiantes y docentes salieron de las instalaciones de la institución para compartir con la comunidad un mensaje de fe y esperanza.
En el marco del Festival de los Medios de Transporte y la inauguración de los Intercursos, se realizó un desfile por los alrededores del colegio acompañado por la banda institucional. El recorrido trascendió lo recreativo y se convirtió en una oportunidad de impacto evangelístico.
Durante el trayecto, miembros de la comunidad educativa entregaron pequeños detalles acompañados de mensajes y textos bíblicos a las personas que encontraban a su paso, llevando fuera del plantel los valores y principios que forman parte de la educación adventista.
La experiencia permitió que niños y jóvenes comprendieran que sus talentos, conocimientos y capacidades también pueden ponerse al servicio de los demás. De esta manera, la formación recibida en el aula encontró una expresión práctica en el servicio, la cercanía con la comunidad y el cumplimiento de la misión.
La Semana Cultural evidenció así el propósito de ofrecer una educación integral, en la que el desarrollo académico y artístico se complementa con la formación en valores y principios cristianos.
El cierre de la jornada recordó uno de los pilares de la educación adventista: formar estudiantes preparados no solo para aprender, sino también para servir. Al recorrer las calles cercanas al colegio y compartir mensajes bíblicos, los alumnos demostraron que la educación puede convertirse en un medio para llevar esperanza e impactar positivamente a quienes los rodean.
Así, la Semana Cultural no terminó únicamente con exposiciones y presentaciones, sino llevando fuera del colegio un mensaje de fe, servicio y esperanza.
Las creencias adventistas tienen el propósito de impregnar toda la vida. Surgen a partir de escrituras que presentan un retrato convincente de Dios, y nos invitan a explorar, experimentar y conocer a Aquel que desea restaurarnos a la plenitud.